PRINCIPALES INCIDENCIAS MALHERBOLOGICAS EN LA PROVINCIA DE CORDOBA. 2001.

Meteorológicamente, el año 2.001 comenzó con un invierno muy lluvioso y templado en su primera mitad, que provocó el desarrollo de fuertes infestaciones de malezas. En cuanto a la primavera y el otoño, también se produjeron precipitaciones en unos niveles normales. A primeros de noviembre se produjo un brusco descenso de la temperatura, que detuvo el desarrollo de la vegetación.

En los CULTIVOS EXTENSIVOS DE OTOÑO-INVIERNO, las siembras del 2000/01 se realizaron en buenas condiciones, con una humedad adecuada en el terreno. Posteriormente, las continuas lluvias durante la primera mitad del invierno, y unas temperaturas suaves, provocaron en TRIGO unas fuertes infestaciones, principalmente de avena, alpistera y diversas dicotiledóneas. Las malas condiciones del terreno dificultaron y retrasaron el acceso a las parcelas de la maquinaria de aplicación. Los herbicidas de postemergencia en trigo no se pudieron aplicar hasta la segunda mitad del invierno, cuando las infestaciones presentaban un desarrollo muy importante, lo que dificultó su control. Debido a las dificultades de acceso a las parcelas por vía terrestre, la proporción de tratamientos aéreos fue mucho mayor de lo habitual. Entre los herbicidas antigramíneos foliares se ha incrementado el empleo de clodinafop (topik), en detrimento de otros, como fenoxaprop-etil (puma) o diclofop-metil (iloxán), por la mayor eficacia y espectro de acción de topik. Al final del ciclo, en parte debido a las lluvias de primavera, volvieron a desarrollarse las infestaciones de avena, alpistera y algunas dicotiledóneas. El retraso y la precipitación en la aplicación de herbicidas hormonales en el trigo, así como el incremento de las aplicaciones aéreas, motivó un aumento de daños por deriva en cultivos sensibles colindantes, especialmente olivo.

En los CULTIVOS DE PRIMAVERA-VERANO las infestaciones de malezas no fueron especialmente problemáticas y, generalmente, fueron bien controladas por las aplicaciones de herbicidas y las labores. En ALGODÓN es aplicable el comentario general anterior y destacan como especies más frecuentes Solanum nigrum y Digitaria sanguinalis, presentándose en algunas parcelas graves infestaciones de Cyperus rotundus. En este cultivo se emplea predominantemente trifluralina + fluometurón, en presiembra / preemergencia. Sin embargo, se incrementa la aplicación de otros productos, con el objetivo de mejorar el control, principalmente de tomatito; en este sentido, se recurre a aplicaciones de postemergencia localizada (glifosato) y a la herbigación (cianazina).

En los CULTIVOS LEÑOSOS se produjeron fuertes infestaciones en invierno, por las favorables condiciones meteorológicas. Estas condiciones de lluvias continuas interfirieron la recolección del OLIVAR y, junto con el viento, provocaron una caída de fruto muy importante. Por las dificultades que supone la recolección de fruto caído cuando el terreno está cubierto de vegetación, fueron frecuentes las consultas sobre posibles herbicidas aplicables sobre aceituna caída. Tras las lluvias otoñales se produjeron emergencias de malas hierbas en los cultivos leñosos, pero fueron bien controladas por las labores y aplicaciones de herbicidas realizadas en esta época; el terreno se mantuvo limpio durante el resto del otoño, al no producirse nuevas emergencias, principalmente por la escasez de lluvias. La buena acogida que los olivareros han ido dispensando a la técnica de cubiertas vegetales se traduce en un incremento constante de los olivares con cubierta vegetal, y en menor medida cubierta de restos de poda. En relación al empleo de simazina se percibe cierta preocupación por la posible prohibición de este herbicida.

En VIÑA aumentaron las fitotoxicidades por herbicida, especialmente en los bordes de los viñedos. Estos daños son atribuibles a deriva de aplicaciones en zonas colindantes (olivar, trigo, lindes), en las que principalmente se emplearon herbicidas como glifosato, MCPA o simazina. La fenología de la vi