INCIDENCIAS MALHERBOLÓGICAS DE MURCIA DURANTE 1997.

El 97 se ha caracterizado por un principio de año muy húmedo, aún si importantes precipitaciones, con una gran proliferación y adelanto de la flora de primavera. Esto ha provocado que hubiera que intensificar las medidas de control, con un mayor consumo de herbicidas, especialmente foliares en cultivos leñosos. Además, algunos ciclos de plagas importantes, como el trips Frankliniella occidentalis, se han visto alterados, incrementándose enormemente las poblaciones en fechas muy tempranas, sobre malas hierbas. Esto favoreció también el desarrollo muy temprano y abundante de auxiliares, lo que redujo las poblaciones de trips a niveles sorprendentemente bajos a finales de primavera principios de verano, uno de los momentos críticos en la expansión del virus del bronceado, del que es vector. Sin embargo, como todo sistema depredador/presa, a mediados de verano comenzaron a recuperarse nuevamente los trips en muchas zonas, ante el descenso obligado de sus auxiliares. Posteriormente, las lluvias de otoño, con una nueva e importante proliferación de hierbas, favoreció de nuevo sus poblaciones, que llegaron con altos niveles a invierno, donde no cesó su actividad en las zonas más cálidas. Durante el otoño, las intensas y reiteradas lluvias producidas en algunas zonas, han vuelto a potenciar la proliferación de hierbas. Además, estas condiciones pueden favorecer algunas alteraciones observadas tras aplicaciones de herbicidas en hortalizas, en donde el posible debilitamiento de la cutícula por lluvias y falta de luminosidad pueden haber reducido su tolerancia (bróculi frente a alacloro o piridato, lechuga frente clortal o propizamida, etc.). Otro de los aspectos más relevantes es la práctica, cada vez más generalizada, de rotar cultivos de lechuga, u otras hortalizas, con cereales, tal y como se recomienda en las Normas de Producción Integrada, para frenar determinados problemas fitopatológicos y malherbológicos, especialmente de Senecio vulgaris, lo que hace que se extiendan amplias zonas de cereales entre importantes cultivos hortícolas, con los riesgos que la aplicación de algunos herbicidas puede suponer.