REVEGETACIÓN MEDIANTE SIEMBRA DE ESPECIES AUTÓCTONAS.

En los últimos años se han realizado en España un gran número de nuevas redes viarias (autovías, carreteras, vías férreas), así como la ampliación y mejora de las ya existentes dejando al descubierto gran cantidad de suelo debido a los movimientos de tierra y la falta de protección de estos suelos que los hace vulnerables a los procesos de erosión. La vegetación tiene una función muy importante en la protección del suelo pero a la hora de llevar a cabo una revegetación nos encontramos con dos grandes problemas por un lado el uso frecuente de especies inadecuadas y por otro una falta de semilla comercial de las especies vegetales adecuadas. Ante esto, hemos seleccionado a partir de nuestra flora autóctona una serie de especies que han resultado ser las más apropiadas para revegetar. Para ello, por un lado se ha obtenido la información básica referente a su biología (germinación, emergencia y fenología), evaluando las producciones de semilla en condiciones de cultivo y complementándola con el estudio de la respuesta de las mismas a la fertilización y por otro lado se ha establecido una relación entre especies-variables ambientales, determinando aquellos factores edafoclimáticos, que pueden estar condicionando el establecimiento de la especie en las zonas revegetadas.
Se han considerado que factores como luz y temperatura actúan como posibles limitantes de la germinación. Como ejemplos de ello, Moricondia moricandioides germina hasta un 80% en la 59 semana entre los 5 y 11 ºC, mientras que, Dorycnium pentsphyllum lo hace a temperaturas de 5 ºC, obteniendo porcentajes inferiores al 2%.
Por otro lado, se ha determinado la profundidad de siembra óptimas para cada especie y la periodicidad de emergencia, que junto con las condiciones óptimas de germinación nos han permitido determinar el momento y método de siembra más adecuado. Se ha observado que el enterramiento de la semilla no es imprescindible. Así en especies como Antirrhinum majus el enterramiento es desaconsejable mientras que en Psoralea bituminosa ocurre todo lo contrario.
Además se aporta el periodo de siembra más idóneo para cada especie, siendo éste para la mayoría de las especies la época otoñal, entre el 1 de octubre y el 15 de noviembre, aunque las crucíferas del ciclo corto como Eruca vesicaria y Sinapsis alba pueden sembrarse en otros momentos como en invierno o principios de primavera. La época de siembra nos puede servir para que las semillas puedan ser producidas en suficiente cantidad.
Se ha complementado este estudio con el análisis de la respuesta de las especies a una fertilización mineral y orgánica evaluando la emergencia, desarrollo y fructificación de estas especies en diferentes ambientes: un talud de desmonte, una parcela de cultivo y en macetas, bajo condiciones controladas en invernadero.
Finalmente, las especies seleccionadas han sido sembradas en diferentes taludes distribuidos en un amplio gradiente ambiental. Basándonos en una escala visual de abundancia-dominancia hemos establecido por un lado un análisis descriptivo de las especies evaluando porcentajes e índices de presencia y por otro hemos establecido, mediante técnicas estadísticas multivariantes basadas en el Análisis Canónico de Correspondencias (CCA) las preferencias de las especies por aquellos factores ambientales que en cierta manera están condicionando s establecimiento.