PRINCIPALES INCIDENCIAS MALHERBOLÓGICAS EN LA PROVINCIA DE CÓRDOBA. 2002.

Meteorológicamente, el año 2002 comenzó con un invierno seco en su primera mitad, registrándose lluvias muy importantes en marzo, y éstas continuaron durante el comienzo de la primavera. En el verano el régimen de temperaturas no fue tan extremo como es habitual y finalizó con precipitaciones. El otoño fue lluvioso y con temperaturas superiores a las normales.
En los CULTIVOS EXTENSIVOS DE OTOÑO-INVIERNO, las siembras del 2001/02 tuvieron una buena preparación del terreno y éstas se realizaron en buenas condiciones. La nascencia del TRIGO y su desarrollo inicial fue bueno. En invierno no se desarrollaron importantes infestaciones de malas hierbas; en las parcelas de trigo donde fue necesario aplicar herbicidas antigramíneos de postemergencia se empleó principalmente clodinafop (topik), y en menor medida, fenoxaprop-etil (puma) o diclofop. Posteriormente, las importantes lluvias de final de invierno e inicio de primavera dieron lugar a fuertes infestaciones en trigo, presentándose de forma generalizada infestaciones de avena loca.
Dentro de los CULTIVOS DE PRIMAVERA-VERANO, en GIRASOL se desarrollaron infestaciones muy altas de jaramagos (Sinapis, Raphanus, Diplotaxis, y otras) en la primera mitad de la primavera. El tratamiento habitual de presiembra en girasol consiste en la aplicación de trifluralina, que no controla jaramagos y obliga a realizar posteriores labores entrelineas. En la segunda mitad de la primavera también se desarrollaron en este cultivo infestaciones de Ridolfia segetum, de forma bastante generalizada y con niveles importantes, que en algunas parcelas llegaron a cubrir totalmente el girasol. Estas infestaciones importantes de Ridolfia segetum se producen habitualmente en primaveras lluviosas y no existe un control herbicida eficaz.
En ALGODÓN no se presentaron problemas graves de malas hierbas, aunque siguen siendo habituales las infestaciones con Solanum nigrum y, con una frecuencia menor pero con graves dificultades de control, se presentó Cyperus rotundus.
En OLIVO, debido a las lluvias y temperaturas suaves de primavera se desarrollaron infestaciones en las que las plantas alcanzaron gran porte. El control de estas infestaciones fue problemático, ya que la aplicación de herbicidas foliares es arriesgada, tanto por los sistemas de aplicación inadecuados (cassotti), como por el estado fenológico del olivo (brotación y floración). En otoño, las lluvias tempranas provocaron la emergencia de la flora arvense, pero también hubo una buena actuación de los herbicidas de preemergencia. Al ser ésta la primera campaña tras la prohibición de uso de la simazina en olivar, fueron frecuentes las consultas sobre las alternativas a este herbicida, que se había convertido en el herbicida por excelencia en el olivar andaluz. Las emergencias tempranas y la búsqueda obligatoria de otros productos, propiciaron el empleo de mezclas de herbicidas de preemergencia y postemergencia, combinándose materias como diurón, terbutilazina, aminotriazol, glifosato, oxifluorfén, entre otras.