PRINCIPALES INCIDENCIAS MALHERBOLÓGICAS EN LA PROVINCIA DE CÓRDOBA. 1999.

INFLUENCIA DE LAS CONDICIONES METEOROLÓGICAS
El año 1999 presentó dos situaciones pluviométricas totalmente opuestas entre el inicio y el final del año. El invierno y, en menor medida, la primavera fueron muy secos; por el contrario, el otoño fue muy lluvioso, con unas precipitaciones en octubre muy superiores a la media. Esta extrema sequía invernal, unida a unas altas temperaturas en primavera, impidieron un desarrollo normal en los cultivos extensivos de secano, obteniéndose producciones de cereales de invierno muy escasas; en este mismo sentido, el olivar estuvo sometido a un estrés que repercutió muy negativamente en la cosecha.

CULTIVOS HERBÁCEOS EXTENSIVOS
La ya comentada sequía del invierno 98/99 impidió que las siembras de otoño-invierno se desarrollaran con normalidad. Las nascencias de los cultivos fueron muy malas y, asímismo, las emergencias de malas hierbas fueron escasas. La reducida humedad del terreno desaconsejó el empleo de herbicidas preemergentes en trigo y posteriormente, la aplicación de postemergentes también fue escasa, dado el estrés a que estaba sometido el cultivo y las malas perspectivas de desarrollo del mismo.
Barbecho: las importantes lluvias de inicio de otoño de 1999 provocaron una fuerte nascencia de malas hierbas. Para el control de la otoñada se ha ido generalizando, año tras año, el empleo de herbicidas foliares de postemergencia. En el pasado otoño la aplicación de este tipo de herbicidas fue casi imprescindible en muchas parcelas, ante la imposibilidad de realizar labores, ofreciendo aquellos un buen control.
Remolacha (de otoño): de forma bastante generalizada se produjeron daños muy graves por fitotoxicidad de los herbicidas aplicados. Lenacilo, que es empleado en la gran mayoría de las parcelas de remolacha de nuestra zona como herbicida de preemergencia, presenta selectividad de posición en este cultivo. Las extraordinarias precipitaciones del pasado mes de octubre pudieron lixiviar los hebicidas de preemergencia hasta una profundidad inadecuada, siendo absorbidos por las semillas y plántulas de remolacha. También se han producido fitotoxicidades tras las aplicaciones de postemergencia. Probablemente, la tolerancia de las plántulas que sobrevivieron a la aplicación de preemergencia quedó reducida y se agravaron los daños tras la nueva aplicación.
No laboreo en cultivos herbáceos: en la mayoría de las fincas se ha estado utilizando glifosato, y también sulfosato, para controlar la otoñada y, en general, en presiembra. Las dosis normales de aplicación no son suficientes para controlar Malváceas y Ecballium elaterium. Estos son dos grandes problemas de este sistema de cultivo. No obstante, la sequía ha contribuido a limitar la expansión de Ecballium, que en los años de lluvias abundantes sufrió un incremento de poblaciones extraordinario.

CULTIVOS LEÑOSOS
Olivo: ha continuado el interés por parte del sector olivarero en las técnicas de protección del medio ambiente y de lucha contra la erosión, extendiéndose la implantación de diversas técnicas de cubiertas en explotaciones olivareras. Para fomentar estas técnicas en el olivar andaluz, la Consejería de Agricultura y Pesca publicó una Orden reguladora de ayudas a olivareros que se comprometieran a poner en práctica estas técnicas. A lo largo del segundo semestre de 1999 se han ido aprobando solicitudes correspondientes a estas ayudas, con la consiguiente puesta en marcha de los planes de actuación contemplados en las solicitudes. Las previsiones de ayudas se extienden a más de 50.000 ha en el año 2000, y en el plazo de 5-6 años se podría llegar a 100.000 ha. No obstante, aún sin las ayudas, la técnica está teniendo gran aceptación por su eficacia en el control de erosión.