PRINCIPALES INCIDENCIAS MALHERBOLÓGICAS EN LA PROVINCIA DE CÓRDOBA. 1994.

CULTIVOS HERBÁCEOS EXTENSIVOS
La aplicación de herbicidas continúa siendo inferior a los niveles de antes de la implantación de la reforma de la PAC y no se han producido importantes infestaciones de malas hierbas, debido en parte a la fuerte sequía. Un factor de potencial repercusión en la evolución de estas poblaciones es la generalización de una porción importante de tierras en barbecho (normativa comunitaria sobre retirada de tierras). En líneas generales, los agricultores han realizado un cuidado aceptable de estos barbechos (labores, herbicidas totales no residuales).

– Cereales de invierno: no presentaron graves problemas malherbológicos. Continúa la tendencia de años previos a reducir aplicaciones en presiembra o preemergencia, ante la incertidumbre de una correcta incorporación del producto por las escasas lluvias. Las áreas concretas de infestación de gramíneas (Avena, Phalaris), que son conocidas por cada agricultor, se siguen tratando con antigramíneos de postemergencia, siendo los controles bastante buenos. Las dicotiledóneas no controladas por los herbicidas contra hoja ancha que normalmente se utilizan (MCPA o MCPA+2,4-D), como Fumaria y Galium, son eliminadas con aplicaciones de sulfonilureas o con las mezclas que incluyen ioxinil (brioxil, oxitril).

– Girasol: sin incidencias destacables (a excepción de Orobanche cernua en el oleaginoso), realizándose las aplicaciones tradicionales de trifluralina, terbutrina o linurón.

OLIVO
Este cultivo está experimentando un auge espectacular dada su alta rentabilidad y la falta de alternativas. Existe una fuerte demanda de información sobre el control adecuado de las malas hierbas en las nuevas plantaciones y la gama de productos autorizados en plantones es muy reducida, recurriéndose generalmente a la escarda manual y, en menos casos, a la aplicación de oxifluorfén y glifosato. La generalización del riego por goteo en estas plantaciones, y su frecuente implantación en zonas de regadío que han tenido que desistir de sus cultivos usuales, han ocasionado graves problemas con Cynodon dactylon, Paspalum, Cyperus y especies de verano (principalmente Amaranthus blitoides). Así mismo, se están poniendo en explotación olivares marginales que estaban abandonados, principalmente en zonas pobres de la Sierra, y en los que especies perennes, de matorral y otras poco usuales dentro de cultivos presentan graves dificultades para su control, en especial cuando se reduce la intensidad del laboreo. En los olivares tradicionales está bastante generalizado el uso de simazina, presentando problemas de resistencias y degradación rápida, con la consiguiente selección de especies que escapan a su control (Lolium rigidum, malváceas, umbelíferas, perennes). Ante la fuerte demanda de tratamientos alternativos se han establecido diferentes estrategias en función del problema concreto: simazina+glifosato (postemergencia temprana), simazina+diurón (preemergencia) , simazina en otoño+diurón en primavera (regadíos), postemergentes contra rodales problemáticos (glifosato, MCPA, fluroxipir, generalmente mezclados).

CULTIVOS DE REGADÍO
Al mantenerse la sequía y no disponer de agua suficiente para los cultivos que generalmente se sembraban, principalmente algodón, estas tierras se han dedicado a cereales, girasol o remolacha.

– Algodón: superficie mantenida en los bajos niveles del año anterior. Se viene experimentando un incremento del riego por goteo y de la siembra bajo plástico, lo que obliga a una modificación en las técnicas tradicionales de laboreo y aplicación de herbicidas. El tratamiento más extendido de trifluralina+fluometurón en presiembra se está reemplazando por aplicación bajo plástico de la misma mezcla a dosis menores. Las infestaciones de Cyperus han sido graves en algunas parcelas, aunque las aplicaciones de benfuresato están demostrando una gran eficacia. Convolvulus y otras perennes también ocasionaron graves problemas.

– Remolacha: no hay problemas malherbológico