POSIBILIDADES DE LA SOLARIZACIÓN DEL SUELO EN LA ERRADICACIÓN DE Cyperus rotundus L. Y LA MEJORA DE LOS SUELOS SALINOS DE ARAGÓN.

La eficacia de la solarización del suelo como método no químico de desinfestación ha sido comprobada en diversas áreas del planeta. Algunos factores limitantes para su empleo son la falta de riego y el clima inapropiado o marginal. Por ello, como paso previo a estudios posteriores, se decidió evaluar, a partir de datos de temperatura de suelo, las posibilidades de la solarización del suelo en zonas de regadío del Valle del Ebro. El uso del análisis de Fourier, un método para el tratamiento matemático de fenómenos periódicos, mostró buenos resultados en la predicción de las temperaturas en suelos solarizados durante 1991 a 1994. Las ecuaciones sinusoidales obtenidas de los datos de la primera semana de solarización permitieron estimar las temperaturas de los períodos de solarización estudiados, a 10 y 20 cm de profundidad. Del mismo modo, se demostró la validez de dichas ecuaciones sinusoidales para representar los datos termométricos registrados durante todo el período de solarización. Se investigaron también los efectos de la solarización del suelo, sola o combinada con la posterior aplicación de glifosato, sobre el control de Cyperus rotundus en parcelas del Valle del Ebro infestadas de forma natural. En dos experimentos, llevados a cabo en 1991 y 1993,:durante los meses de julio-septiembre, la solarización incrementó la media de las temperaturas horarias en el perfil 0-30 cm del suelo en 10-14 ºC a 10 cm, 12 ºC a 20 cm y 6 ºC a 30 cm. En 1991, la solarización del suelo durante 11 semanas controló diversas especies arvenses, con la excepción de C. rotundus. Tras la solarización, se aplicó un tratamiento de glifosato a la dosis de 720 g/ha. Nueve meses después, éste redujo la densidad de C. rotundus en las parcelas solarizadas en un 87,5%, siendo esta reducción tan sólo del 30,5% en las parcelas no solarizadas. En 1993, la solarización durante 6 ó 10 semanas disminuyó la densidad de C. rotundus en un 79% y un 76%, uno y 10 meses después del tratamiento, respectivamente. La posterior pulverización con glifosato en postemergencia (180, 360 y 720 g/ha) de los brotes de C. rotundus aparecidos en las parcelas solarizadas mostró unos resultados que no difirieron significativamente de los obtenidos sólo mediante la solarización del suelo durante 6 ó 10 semanas. En ensayos desarrollados en microparcelas infestadas artificialmente con tu bérculos de C. rotundus, se comprobó que la solarización durante uno o dos meses retrasó la formación de nuevos tubérculos a partir de los ya establecidos. En un tercer objetivo se evaluó el efecto de la solarización sobré la salinización de la zona superficial de suelos sometidos a capas freáticas salinas someras. Para ello, se utilizó un dispositivo experimental que posibilitaba el establecimiento de un nivel freático salino estático, a 60 cm de profundidad. Al finalizar el período de solarización de 1993, los valores de la conductividad eléctrica del perfil 0-50 cm del suelo de las parcelas solarizadas uno o dos meses no difirieron entre sí, y fueron aproximadamente la mitad de los observados en las parcelas no solarizadas. En 1994 se acentuaron estas diferencias, resultando en una significativa disminución de la salinidad en los suelos solarizados dos y tres meses, y en un alto incremento de rendimiento de un cultivo de borraja trasplantado a los suelos solarizados nada más acabar el período de solarización.