INFLUENCIA DE LA REDUCCIÓN DEL LABOREO EN LA EVOLUCIÓN DE LA FLORA ARVENSE, EL ESTADO HÍDRICO DEL SUELO Y EN LA PRODUCCIÓN DE LA VID (Vitis vinifera L.)

En tres viñas de Aragón (situadas en Cariñena y Campo de Borja) y una de La Rioja alavesa (situada en Laserna) se han establecido cuatro ensayos de sistemas de mantenimiento del suelo comparando el laboreo tradicional, el no-laboreo a base de tratamientos herbicidas a la totalidad del suelo, el laboreo reducido a las entrelíneas con tratamiento herbicida en franjas bajo cepas, y el mínimo laboreo que combinaba una sola labor al año con tratamientos herbicidas. Desde 1983 hasta 1987 se han identificado, evaluado su densidad y seguido la evolución de las distintas especies infestantes presentes en otoño-invierno y primavera-verano en cada sistema. Se han medido periódicamente el estado hídrico del suelo mediante bloques de yeso y sonda de neutrones a diferentes profundidades (30-150 cm) y en distintas posiciones (bajo las cepas o en la entrelínea). Los ensayos se realizaron en condiciones de sequía general. A los tres años de establecidos los ensayos en Cariñena y Campo de Borja se midió la tasa de infiltración en los distintos sistemas. En 1987 se midió la compactación superficial del suelo en tres posiciones (bajo las cepas, en la zona de rodadura y en el centro de la entrelínea) de todos los sistemas. También se realizaron medidas de la temperatura del suelo a 15 cm de profundidad en tres ensayos en 1987. Se compararon las producciones de cada sistema en la vendimia y se tomaron muestras de uva para analizar el peso de los granos y el pH, la acidez y los sólidos solubles del mosto. Así mismo, se pesó la madera de poda en invierno. La flora arvense, principalmente anuales dicotiledóneas, fue controlada satisfactoriamente con tratamientos herbicidas, residuales y sistémicos, aplicados a bajo volumen. Pero al cabo de cinco años se observó un aumento general en el número de especies vivaces en las parcelas tratadas. Algunas especies se mostraron bien adaptadas al no-laboreo, escapando de los tratamientos herbicidas. Otras proliferaron en los suelos labrados y otras, por fin, se mostraron adaptadas a cualquier sistema. En general, la evolución del estado hídrico del suelo fue similar en las parcelas de no-laboreo y en las labradas, pero en un ensayo se observaron menores contenidos de agua en las parcelas de no-laboreo, por debajo de 45 cm de profundidad. Así mismo, se detectó una extracción del agua en el suelo más precoz, intensa y rápida en las parcelas de no-laboreo, y una mayor temperatura primaveral en el suelo no labrado (0,5 – 2,3 ºC) respecto al labrado. También se observaron diferencias en el estado hídrico del suelo medido bajo las cepas o en la entrelínea. Pudieron ser debidas a la microtopografía del suelo, especialmente en las viñas con ligera pendiente Todo aquello que retuvo el agua en superficie, facilitó su infiltración en profundidad. En general, la infiltración del agua se retrasó en las parcelas de no-laboreo respecto a las labradas. Las labores aumentaron la velocidad de infiltración y su orientación respecto a la pendiente y momento de ejecución fueron importantes para la recarga del perfil. La peor infiltración en no-laboreo puede explicarse por una mayor compactación superficial, en particular en las zonas de rodadura. En el conjunto de los años estudiados, en dos ensayos se obtuvo más peso de uva (un 15% y un 17%) en las cepas mantenidas en no-laboreo (y un 22% más en mínimo laboreo) que en las labradas de forma habitual. En los otros dos casos se obtuvieron producciones similares. Los pesos de madera de poda confirmaron estos resultados. Aunque en un ensayo se observó un peso inferior del grano de uva en no-laboreo, no se observaron influencias de los sistemas de mantenimiento en el pH de los mostos. En tres ensayos se pudo observar una tendencia a obtener mostos con menor acidez y más azúcar en las parcelas labradas respecto al no-laboreo.