INCIDENCIAS MALHERBOLÓGICAS EN CANTABRIA – 2004.

En Cereales: El otoño-invierno fue muy lluvioso y no se pudo sembrar, por lo que la superficie de trigo y centeno quedó muy reducida, pasando una parte de las tierras a sembrarse de cebada en primavera, mientras que el resto quedó retirado del cultivo.
En Maíz forrajero las malas hierbas se controlan con la aplicación en preemergencia de herbicidas tipo atrazina+alacloro o atrazina+isoxaflutol y en postemergencia Nicosulfuron. No obstante, se ha comprobado la abundancia de determinadas plantas resistentes, como Amaranthus retroflexus, Chenopodium album y especialmente Oxalis latifolia.
En Praderas destaca el rabanillo (Raphanus raphanistrum), aunque se ha observado una reducción importante respecto a años anteriores, seguramente debido a condiciones climáticas invernales adversas. Rumex obtusifolia), que no siempre es bien controlada por el herbicida habitual Asulox (Asulam). Se ha ensayado con buenos resultados Harmony (Tifensulfuron), aunque es un producto autorizado en cultivo de maíz pero no en praderas. En franca expansión se encuentran algunas gramíneas muy difíciles de controlar, como grama (Cynodon dactylon) y paspalum (Paspalum dilatatum, P. paspalodes).
En los pastizales acidófilos de alta montaña continúa extendiéndose la lecherina (Euphorbia poligalyfolia), se tiene datos provisionales interesantes respecto a la lucha integrada contra esta planta. Entre los herbicidas ensayados, los mejores resultados se han obtenido con Banvel-D (Dicamba 48 %),
Las zonas de huerta de la Costa oriental están amenazadas por la expansión de la juncia (Cyperus rotundus, C. esculentus),
Entre las plantas invasoras más preocupantes en Cantabria, por la invasión de terrenos de cultivos, destaca la hierba de la Pampa o plumero (Cortaderia selloana), procedente de Sudamérica e introducida como ornamental.