GUIA PARA UN PROGRAMA DE CONTROL DE MALAS HIERBAS CON GLIFOSATO.

SIN RESUMEN. 1. Utilizar el glifosato solamente de acuerdo con las instrucciones de la etiqueta. Consultarla, para deducir la dosis específica con el fin de controlar las especies más dificultosas en la zona donde se vaya a tratar.

2. Para un mejor resultado, tratar con glifosato cuando las malas hierbas estén en el estado de crecimiento adecuado. Esto se hace para asegurar que las malas hierbas han desarrollado suficiente superficie foliar para permitir que el herbicida se absorba y transloque con el fin de que pueda eliminar la planta entera . El estado propio de crecimiento durante la aplicación se especifica en la etiqueta y variará según el problema de la hierba en particular. Las anuales se pueden controlar durante cualquier época del año siempre que estén creciendo activamente. Las perennes y malas hierbas de hoja ancha se controlan mejor cuando el tratamiento se efectúa de tal manera que el producto alcance las yemas en crecimiento.

3. Aplicar solamente cuando las malas hierbas están creciendo activamente. La translocación ayudará a difundir la capacidad destructiva del glifosato a través de las malas hierbas tratadas, de formal tal, que esto sucede más rápidamente cuando están con mayor actividad y sobre todo en el estado de crecimiento activo de yemas. Para obtener mejores resultados, se deben evitar los tratamientos cuando las malas hierbas están con déficit hídrico o estresadas por las bajas temperaturas. En estas condiciones, las plantas no pueden estar activamente creciendo, que es una necesidad para que la translocación del producto sea efectiva.

4. Cuando se programa el laboreo después del tratamiento, retrasarlo al menos de tres a siete días para permitir que exista suficiente tiempo para que suceda la translocación . Este período dependerá de la mala hierba tratada. Si las malas hierbas han sido segadas o se ha efectuado un laboreo recientemente, no tratar hasta que el desarrollo haya alcanzado el estado oportuno.

5. Utilizar el equipo de pulverización correcto. Asegurarse, que el tanque, las mangueras y las boquillas están limpias y ajustadas adecuadamente. La solución de pulverización con glifosato debe mezclarse, almacenarse y aplicarse solamente en contenedores de aluminio y plástico. NO MEZCLAR, ALMACENAR O APLICAR EL GLIFOSATO EN TANQUES DE HIERRO GALVANIZADO . El glifosato y las soluciones de gliflosato reaccionan en aquellos recipientes y se produce hidrógeno. Este gas puede explotar, si se le enciende, lo cual puede originar daños personales.

6. Mezclar el glifosato con agua limpia. Generalmente las formulaciones comerciales llevan incorporadas un surfactante. Surfactantes adicionales no hacen falta. Puesto que el glifosato es soluble en agua, fácilmente tiende a mantenerse en solución; no es necesaria la agitación mecánica. Para minimizar la formación de espuma, añadir primero el agua y después el producto.

7. Proporcionar un volumen adecuado para un buen cubrimiento de la vegetación. Emplear la mínima cantidad posible, para ese objetivo.

8. La pulverización debe de mojar todas las malas hierbas, incluso aquellas que crecen bajo la parte aérea de otras. Para los tratamientos en zonas industriales, el mojado de las hojas debe de llegar a producir un cierto escaso drenaje. En las situaciones agrícolas, ajustar la barra de pulverización para que exista solapamiento entre boquillas, en la parte superior del follaje. Recordar que el glifosato solo destruirá aquellas malas hierbas que entren en contacto con él y que hayan recibido una adecuada cantidad de pulverizado.

9. Evitar la deriva de la solución herbicida, durante el momento de aplicación. El glifosato no es volátil, pero si la solución en el pulverizado entra en contacto con otros cultivos u otras plantas útiles, un error en aquellas, puede dañarlas o destruirlas. No pulverizar con viento o en exceso de 10 km/hora. Evitar las combinaciones de presión y tipo