ESTADO ACTUAL DE LA MALHERBOLOGÍA EN LOS CÍTRICOS.

Salvo contadas parcelas en lugares privilegiados y variedades de gran demanda, el cultivo de los agrios en la actualidad está sufriendo una crisis económica notable. Los precios de venta de muchas variedades estos últimos años, son los mismos o incluso inferiores al de hace una década, mientras que los costes de todo género han aumentado substancialmente. Además estos últimos años, la sequía ha impedido un riego racional y la escasez de lluvias el lavado de la parte aérea del arbolado. No se han cuantificado todavía los efectos del consumo del agua de la vegetación espontánea. Los datos, subjetivamente parecen ser muy importantes. Pero además se tiene también que considerar la profundidad de donde extraen las malas hierbas. Algunas plantas como las Malvas en invierno, si se las deja crecer, su desarollo es impresionante y su raíz pivotante puede alcanzar rápidamente más de medio metro. En la actualidad, se dan con demasiada frecuencia la aparición de huertos abandonados o semiabandonados, rodeados por otros en buen estado. Esas fincas suelen ser focos de difusión de muchas malas hierbas. Si bien en explotaciones grandes bien diseñadas, con parcelas de buenas dimensiones, se puede emplear maquinaria para tratamientos de alto rendimiento (barras carenadas desplazables), por las características conocidas de la mayoría de las fincas, sigue teniendo bastante éxito el empleo de la máquina manual de pilas. También las mochilas de bajo volumen ( 100 – -200 l/ha) con reguladores de presión y manómetros. Con las máquinas de pilas, se utiliza principalmente el glifosato y sulfosato, en bajo volumen (25 ± 5 l/ha). En menor cantidad el glufosinato, que requiere un mayor volumen de caldo por hectárea (>40 l/ha). También se emplean las mezclas con residuales como simazina (RIVAL), terbutilazina (FOLAR) o con hormonales como el MCPA (FUSTA, SABLE etc.). Una pérdida notable de un preparado muy interesante ha sido el de la asociación de glifosato junto con oxifluorfen; por motivos no técnicos principalmente de expectativas de mercado, no ha podido finalmente comercializarse. Otra de las características, acentuadas en las plantaciones nuevas, ha sido el del incremento del riego por goteo. Prácticamente todos los nuevos huertos, que no dispongan de agua de acequia, se diseñan mediante riegos localizados. La herbigación, constituye una tentación lógica, pero necesita condiciones previas, que no siempre se cumplen como gran uniformidad en los riegos y suelos no filtrantes. Además existen menos herbicidas utilizables y las condiciones de selectividad son más restrictivas, que con los tratamientos clásicos. El procedimiento de la herbigación por goteo, no es completo, ya que la escarda se tiene que efectuar también, aunque con menor frecuencia, en las zonas fuera de los bulbos de humedad. Es en la zona del bulbo donde actúa el producto inyectado, donde crecen con mayor agresividad las malas hierbas, pero también lo pueden hacer en las intermedias, aunque bien es cierto, con menor profusión.

Los problemas actuales de malas hierbas en los cítricos se centran en:
– Aparición de especies trepadoras: Los casos más graves son los de algunas Araujias, Galium, Hedera, Parietaria que si se dejan crecer debajo de los troncos de los árboles, terminan por encaramarse en todo el árbol. El ejemplo de Araujia es dramático, ya que su poder de difusión es enorme y suele además disponer de focos permanentes en campos abandonados, desde los cuales llega mediante sus semillas con pelos, a huertos bien cultivados. Hay que detectar precozmente la mala hierba, y eliminarla antes de que se encarame al arbolado, así como evitar la deshiscencia de sus frutos. En últimas publicaciones se ha advertido de esa amenaza.

– El caso de Parietaria judaica también es digno de destacar, ya que ha permanecido hasta hace pocos años en los márgenes de los huertos (tapias, obras de separación entre bancales, etc.). El glifosato o sulfosato no controlan bien a Parietaria por lo que ca