Control mecánico de malas hierbas en cultivo de tomate

Durante 2005 y 2006, en una finca situada en el noreste de España, se ensayaron distintos tipos mecánicos de control de las malas hierbas en un cultivo de tomate de industria buscando alternativas al uso de herbicidas y al acolchado con polietileno negro. En los dos años se hicieron cuatro tratamientos testigos: (1) sin control; (2) control con herbicida; (3) escarda manual y (4) polietileno negro. En 2005, los tratamientos mecánicos ensayados fueron (5) grada de varillas flexibles (6) escardador de cepillo horizontal; (7) control térmico (con un quemador infrarrojo manual); (8) grada seguida de pase de quemador y (9) cepillo seguido por el quemador. En 2006 los tratamientos mecánicos fueron (10) escardador de cepillo; (11) cepillo usado dos veces; (12) grada de varillas seguida por el cepillo y (13) escardador de torsión + pase de grada de varillas seguidos por pase de cepillo. Se determinó la cobertura y la biomasa de las malas hierbas de la línea de cultivo. La cosecha se realizó en 5 plantas por parcela elemental. Las especies dominantes de las malas hierbas eran: Cyperus rotundus, Portulaca oleracea y Chenopodium album en 2005, y P. oleracea, C. rotundus y Digitaria sanguinalis en 2006. El pase de grada de varillas flexibles y el del escardador de torsión fueron demasiado débiles para controlar esas especies y el pase del escardador térmico tuvo que ser repetido tres veces para alcanzar una eficacia moderada. El escardador de cepillo mostró ser una alternativa interesante a los herbicidas y al polietileno negro, obteniendo bajas coberturas de malas hierbas en la línea del cultivo y una elevada producción en ambos años.
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Cuando se realizó el pase después de los tratamientos menos efectivos, la eficacia y la producción no fueron tan altas como cuando se usó precozmente. Cuando se repitió dos veces la eficacia aumentó pero la producción bajó ligeramente, de modo que un solo pase, efectuado precozmente, entre 12 y 20 días después del trasplante, correspondiendo a una altura de 20-30 cm del tomate puede ser suficiente para obtener un adecuado control de malas hierbas.